Casa Mora

Como en las auténticas viviendas árabes, la Casa Mora pretende dar libertad a sus espacios para categorizar sus usos según el mobiliario, que es susceptible de ser cambiado. Siendo algunas estancias fijas por elección del propietario y determinación en su construcción, la casa presenta libertad de movimiento en un rectángulo que alberga todos esos usos necesarios en la vivienda.

Ábalos y Herreros son dos arquitectos españoles asociados desde el 1985 hasta el 2008. Realizaron diversos proyectos a destacar algunas viviendas entre las que se encuentra la Casa Mora.

De nuevo, el mobiliario dota de carácter a los espacios y una nueva respuesta sobre libertad en la vivienda (de índole similar en la Casa Desnuda) se estudia en este proyecto.

Me resulta interesante el juego casi laberíntico entre habitaciones y patios, con una fachada que oculta por completo su interior y sin embargo deja pasar la luz a raudales.

La casa Mora se sitúa en las proximidades del Parque Natural de los Alcornocales, en una gran extensión protegida que hasta hace pocos años era impensable definir como urbana. Hoy en día, sin embargo, esta área tiene todas las cualidades de una ciudad contemporánea: está situada a diez minutos de una gran reserva natural, a cinco minutos de un pequeño núcleo urbano; a veinte minutos de las mejores playas de la Costa del Sol, de dos puertos deportivos y de tres campos de golf conocidos internacionalmente; a treinta minutos de Gibraltar y su aeropuerto; a cuarenta y cinco minutos de los aeropuertos de Málaga y Jerez; a una hora y media de Madrid, Barcelona y Marruecos; a dos horas y media de Londres, París, Basilea, Colonia y Milán (donde su propietaria desarrolla gran parte de su actividad laboral, relacionada con el arte contemporáneo).

La casa es un experimento sobre las posibilidades de organizar un espacio doméstico contemporáneo, sin referencia ni al modelo moderno de planta libre ni al tradicional de corredor y habitaciones. Se piensa para ello en un sistema aditivo de salas interiores y exteriores, de proporciones similares, a que se organizan formando una malla de proporciones rectangulares y recorridos laberínticos, y una colección de objetos -mobiliario, obras de arte, vegetación-, que dotan al conjunto de carácter y sentido funcional, individualizando cada sala. Los movimientos y visiones diagonales, la luz diferenciada de las salas y la suma de factores climáticos y visuales -orientación, régimen de vientos, vistas panorámicas, aprovechamiento enérgico del sol, viento y agua- completan el esquema que evita en todo momento manifestar figurativamente su complejidad técnica.

2G. N. 22. Ábalos y Herreros

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