Splitting, 1974

Un corte en la pared y la luz irrumpe convirtiendo el vetusto inmueble abandonado en un verdadero templo; “el universo viene a habitar su casa”, dice Gaston Bachelard, que en otro pasaje de La poética del espacio parecería estar describiendo el motor creativo de Matta-Clark: “La casa vivida no es una caja inerte. El espacio habitado trasciende el espacio geométrico”.

Daniel Saldaña París

Splitting, 1974

Splitting es la primera obra conocida del arquitecto Gordon Matta-Clark. Estudió arquitectura pero su obra es conocida por formar parte de los comienzos de la deconstrucción de la misma.

En 1974, Matta-Clark cortó esta casa por la mitad. Dicen que lo hizo con una motosierra. Splitting se convirtió al instante en una obra monumental de arte efímero. Sin embargo era de antemano, una obra abocada a la demolición, y él lo sabía.

Gracias a la disección, perfectamente realizada, por el medio de la casa, Matta-Clark nos ofrece una visión desconocida de la arquitectura hasta entonces. Una casa abierta, fraccionada, dejando a la luz sus propias entrañas. Colores, texturas y materiales dejaban de estar ocultos en su interior.

Desde el interior, Splitting

Con la misma curiosidad que unos alumnos de medicina forense observan el interior de un cuerpo humano en la fría camilla, Matta-Clark se convierte en un profesor que da lecciones sobre qué es también la arquitectura.

Pienso que de alguna forma quería mostrar que también es efímera, como el cuerpo humano, perecederos después de todo. Una casa también tiene su esqueleto, sus órganos vitales y sus músculos que la ayudan a sostenerse.

Hay numerosas interpretaciones sobre la obra de este hombre, está claro que no sólo él buscaba respuestas y creaba nuevas preguntas. Nosotros, que vemos magia en ese corte inundado de luz y de aire, convertimos su  trabajo en una continua reflexión que llega hasta nuestros días.

Gordon Matta-Clark

Me pregunto, si esos cortes y esa necesidad por comprender el interior de los edificios no era además un reflejo de su propia curiosidad (o angustia) por conocerse a sí mismo.

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Una respuesta a Splitting, 1974

  1. María dijo:

    Pues sí, creo que la curiosidad y el afán de conocer más, saber más e investigar sobre todo es lo que mueve el desarrollo y el crecimiento humano a nivel mental y espiritual y con sus consecuencias a nivel material o social. El poder de la curiosidad y la búsqueda de respuestas es lo que de verdad impulsa la evolución bajo mi punto de vista. Ciertamente, lo que crea el ser humano es breve y efímero, como la vida misma, y examinar las entrañas de lo desconocido es lo que permite ir más allá de lo supérfluo y la apariencia, para adentrarse en la búsqueda de respuestas que siempre acompaña al ser humano, quién, cómo, dónde, por qué y para qué.

    Me gusta mucho esta nueva visión de la arquitectura que indaga de fuera hacia adentro, buscando respuestas y desmontando lo construido para comprender por qué y para qué se hizo lo que se hizo en un momento anterior.

    Muy interesante esta mirada arquitectónica.

    Enhorabuena.

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